Como ya contamos hace un tiempo en nuestro artículo sobre preguntas y respuestas sobre la grasa del jamón ibérico, esta tiene beneficios que no se encuentran en cualquier alimento.
A diferencia de otras grasas, la del jamón ibérico contiene ácidos grasos monoinsaturados, los mismos que se encuentran en el aceite de oliva. Estos son buenos para el corazón y, consumidos en su justa medida, pueden aportar ventajas saludables.
Propiedades de sabor y aroma en la grasa del jamón
¿Te gusta el umami? Pues en la grasa del jamón, especialmente la del ibérico, tienes un manantial de este sabor tan especial.
La grasa del jamón concentra toda la esencia de la dehesa: bellotas, pastos, ejercicio en libertad... y ese toque umami natural que hace única cada loncha en tu boca.
Es este sabor el que le da al jamón su profundidad característica, con una jugosidad que mejora cualquier plato al que se añade.
Cada vez que esa grasa se derrite, libera su aroma y sus sabores intensos, envolviendo los alimentos que acompaña y elevándolos a otro nivel.
Así que, antes de quitar y tirar la grasa, piénsalo bien: puede ser el ingrediente que dé el toque maestro a tus recetas, aportando un sabor único que no encontrarás en ningún otro sitio.

Tipos de grasa en el jamón y cómo identificarlas
Grasa exterior: ¿aprovecharla o desecharla?
La grasa exterior es esa capa amarilla que protege al jamón durante su curación. Aunque su función es preservar el interior, esta grasa no es comestible. Lo mejor es retirarla, pero puede servir para cubrir el jamón una vez abierto, ayudando a conservarlo más tiempo.
Grasa intramuscular: el secreto del sabor
La grasa intramuscular, blanca o rosada, es la joya del jamón. Está integrada en las lonchas, aportando esa jugosidad y sabor característico del ibérico. Esta es la que nunca debes quitar.
La parte que aprovechamos es la grasa exterior (blanca y limpia, no la amarilla oxidada) para cocinar, fundir o aromatizar aceites y salsas. Eso sí, siempre desechando las zonas oscuras o rancias.
Nota importante: La calidad de la grasa es importante. Tiene que ser de un jamón ibérico de bellota que realmente merezca la pena, como los nuestros en RR Ibéricos.
Nuestros jamones ibéricos de bellota no solo destacan por su sabor, sino también por la calidad excepcional de su grasa, blanca, limpia y llena de aromas que evocan la dehesa.
7 Ideas para aprovechar la grasa del Jamón Ibérico
1. Aromatizar aceites
Derrite la grasa blanca en una sartén a fuego lento junto con unas hierbas aromáticas como tomillo o romero. Cuela la mezcla y guárdala en un frasco. Este aceite con sabor a jamón es perfecto para ensaladas, tostadas o incluso un toque especial en un plato de pasta.
¿Como lo haces?
- Al microondas: Corta la grasa en trozos pequeños, colócala en un bol y caliéntala a potencia media durante unos minutos hasta que se derrita. Cuela el líquido y guárdalo para futuras recetas.
- Al fuego: Mezcla 500 g de grasa con 100 g de agua y 300 g de aceite (de oliva o maíz). Calienta a fuego lento hasta que la grasa se funda y el agua se evapore. Cuela para obtener un aceite puro de jamón con un sabor intenso.

Foto de: 7 Caníbales

Foto de: 7 Caníbales
Así quedaría una vez cocinada la grasa del jamón.
2. Elaborar salsas con sabor Ibérico
Usa la grasa para empezar una buena salsa. Derrítela y sofríe cebolla, ajo y tomate. Añade un caldo base (idealmente hecho con huesos de jamón) y tendrás una salsa potente, perfecta para carnes o pasta.
Receta base: Salsa ibérica con grasa de jamón
Ingredientes:
- Grasa de jamón ibérico de bellota (limpia y blanca, sin partes amarillas).
- 1 cebolla picada.
- 2 dientes de ajo.
- 1 pimiento rojo o verde (opcional).
- Tomate triturado (200 g).
- Vino blanco (medio vaso).
- Sal y pimienta al gusto.
Preparación:
- Funde la grasa: Derrite unos 50 g de grasa en una sartén a fuego lento hasta que quede líquida.
- Sofríe los vegetales: Añade la cebolla, el ajo y el pimiento, dejando que se doren en la grasa derretida.
- Incorpora el tomate: Agrega el tomate triturado, mezcla bien y deja que la salsa se reduzca.
- Añade vino blanco: Vierte el vino y cocina unos minutos más para potenciar el sabor.
- Colar (opcional): Si buscas una textura más fina, pasa la salsa por un colador.
Usos y acompañamientos
- Carne: Ideal para acompañar filetes de cerdo, pollo o incluso ternera.
- Pasta: Úsala como base para un plato de pasta con un toque ibérico.
- Verduras: Da sabor a verduras al vapor o a la parrilla con esta salsa.
3. Mejorar caldos y guisos
La grasa del jamón aporta profundidad y un sabor único a sopas, guisos y cocidos. Agrégala al inicio del proceso de cocción para que libere todo su sabor mientras se funde con el resto de ingredientes.

4. Preparar chicharrones caseros
Corta la grasa en dados pequeños y fríelos en su propio jugo hasta que queden crujientes. Puedes usarlos como topping en ensaladas, sopas o incluso sobre un huevo frito.

Foto de: Los hermanos Torres
5. Dar un toque especial a las tostadas
Extiende un poco de grasa derretida sobre una tostada caliente. El pan absorberá el sabor del jamón, convirtiendo un desayuno sencillo en un lujo.
6. Enriquecer arroces y risottos
Añade grasa del jamón a la sartén antes de sofreír el arroz. Esto intensificará el sabor del plato desde la base, haciéndolo más sabroso y memorable.

7. Hacer jabones naturales
Aunque poco convencional, la grasa del jamón se puede usar para fabricar jabones. Rica en ácidos grasos y glicerina, es un ingrediente excelente para productos naturales de cuidado de la piel.
Conclusión
Como ves, del cerdo nada se tira. Y menos todavía si se trata de un producto tan especial como es el jamón ibérico de bellota, proveniente de cerdos ibéricos criados en libertad y alimentados de manera natural.
Desde RR Ibéricos abogamos por una cultura sostenible y de aprovechamiento, donde cada parte del jamón refleja nuestro compromiso con la calidad, el respeto por la tradición y el cuidado del entorno.
Porque en cada loncha, y hasta en cada pedacito de grasa, llevamos a tu mesa el esfuerzo de generaciones y el auténtico sabor de la dehesa.